La evolución de la medicina continúa ofreciendo esperanza de vida para cientos de fetos que luchan por sobrevivir en el útero materno. Para asombro de la colectividad y por primera vez en la historia médica de los larenses, se realizó una transfusión intrauterina a un feto de diecinueve semanas de gestación.

El procedimiento fue realizado por Rosmery Vásquez Lusinchi, una joven barquisimetana, ginecobstetra, egresada de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado, quien tras estudios de postgrado en Bélgica, Inglaterra, Alemania y Estados Unidos, volvió a su tierra natal para cumplir una misión especial como es mejorar el deteriorado cuadro clínico de un feto en desarrollo con hidropesia fetal, producto de una incompatibilidad sanguínea con su madre.

Victoria de Jesús es el nombre de la protagonista de esta historia, la esperada hija de Jesús Rafael León y Jessenia Eizaga de León.

Historia para contar

Durante el control pre natal, la madre de la niña presintió que algo no andaba bien con su embarazo.

Al asistir a consulta, los doctores observaron una anomalía en la sangre del feto, quien posteriormente fue diagnosticado con hidropesia fetal, enfermedad caracterizada por provocar un edema grave, es decir, produce hinchazón en el feto, por una cantidad excesiva de líquido que sale del torrente sanguíneo e ingresa a diversos tejidos corporales.

Los padres emprendieron la búsqueda de un especialista que indicara los procedimientos correspondientes que le salvaran la vida.

Transcurrieron tres semanas sin que ningún médico diera con el tratamiento conveniente. En consecuencia, el 99 por ciento de los especialistas determinó que Victoria de Jesús estaba desahuciada.

“Recorrimos todas las clínicas buscando una solución y las esperanzas fueron prácticamente nulas”, refirió Jesús Rafael León.

El panorama cambió cuando por voluntad del destino, el padre de la niña conversaba con una enfermera sobre su terrible situación.

Mientras explicaba el diagnóstico médico, la enfermera escuchaba atentamente todas sus palabras. “Yo le hablaba del problema y le explicaba que en Venezuela no hacían la transfusión que ayudaría a mi bebé. Fue inmensa mi sorpresa cuando la enfermera me dijo que su hija era la especialista que yo estaba buscando”, señaló León.

En los días posteriores, la doctora Rosmery Vázquez y los angustiados padres se encontraron para analizar el cuadro clínico de Victoria de Jesús, a objeto de iniciar con prontitud la transfusión sanguínea intrauterina que revirtiera la situación.

Feto con anemia severa

Con 500 gramos de peso y diecinueve semanas de gestación, las condiciones de salud de Victoria de Jesús tenían un pronóstico reservado.

Presentaba anemia severa e hidropesia fetal, a consecuencia de incompatibilidad en el factor RH del grupo sanguíneo.

Al respecto, la doctora Vázquez Lusinchi explicó que en estos casos, la madre produce anticuerpos que afectan el desarrollo del bebé, destruyendo sus glóbulos rojos, alterando su sistema inmunológico y produciendo una pérdida de peso considerable en el mismo.

Por medio de la transfusión intrauterina, es posible revertir el cuadro de hidropesia y salvar la vida del feto. “Este es un primer procedimiento, es posible que deban realizarse otros de acuerdo a la respuesta de la niña”, refirió la especialista.

La sangre transfundida debe estar debidamente preparada e irradiada, sin embargo, en la región no existen instituciones públicas capaces de realizar estos tratamientos de manera gratuita.

En este sentido, los padres deben acceder a servicios privados a costos muy elevados y casi inaccesibles para familias de escasos recursos.

La generosidad del equipo médico no tuvo límites, pues realizaron el procedimiento exonerando a los padres de buena parte de los gastos. “Estoy muy agradecido con la doctora por su humildad y vocación de servicio”, dijo Jesús León.

Procedimiento asombroso

A juicio de la doctora Vázquez Lusinchi, la intervención Divina tenía que estar presente para alcanzar la meta deseada. “Cuando iniciamos dije: señores venimos por un milagro y así fue”.

La especialista sabía el compromiso que tenía en sus manos, y conocía la inmensa esperanza de los padres, quienes habían luchado incansablemente por salvar la vida de su hija. “Tener una aguja en el corazón de una niña que aún no ha nacido es una gran responsabilidad. Por eso siento que sólo somos un instrumento de Dios”, explicó.

Existen tres formas de realizar la transfusión intrauterina: cordocentésis (en el cordón umbilical), cardiocentésis (en el corazón) e intraperitonial (en el abdomen).

Con una aguja de muy bajo grosor, se aborda la cavidad y se ingresa al útero donde se encuentra el feto.

Al respecto, la especialista mencionó que en Victoria de Jesús, fue apropiado ejecutar la transfusión intracardíaca e intraperitoneal.

No fue conveniente practicar una cordocentésis porque el cordón umbilical se encontraba muy edematizado. “Fuimos directo al corazón, aunque es muy delicado fue lo más viable que logramos hacer”, dijo Vázquez.

Ni la madre ni su hija fueron anestesiadas, el dolor provocado por la inserción de la aguja es moderado, no obstante, la embarazada debe disminuir la intensidad respiratoria y mantener la mayor quietud posible, pues un movimiento brusco podría comprometer la vida del ser humano en formación.

Durante el procedimiento también se extrajo sangre del corazón del feto para determinar su grupo sanguíneo y descartar un síndrome genético.

Asimismo, fue pertinente la extracción de líquido en el tórax (hidrotórax) y en el abdomen (ascitis), para que sus órganos respiratorios se desarrollaran eficazmente.

La frecuencia cardiaca de Victoria de Jesús se mantuvo en perfecto estado mientras se realizó el procedimiento.

Riesgos elevados

Son infinitas las complicaciones que pueden generarse al realizar la transfusión intrauterina, entre ellas: hemorragias, abortos involuntarios, colapso de arterias, venas y taponamiento cardiaco fetal.

Es importante destacar que transfundir al feto es el único procedimiento efectivo para este tipo de casos.

En este sentido, es indispensable un adecuado seguimiento médico que verifique su evolución y sano desarrollo. Por su parte, la embarazada debe guardar reposo absoluto y permanecer atenta a las sintomatologías que pueda presentar.

Labor gratificante

Tras realizarse la primera transfusión intrauterina de Victoria de Jesús, la doctora Rosmery Vázquez Lusinchi manifestó sentirse agradecida con Dios por dejarla ser su instrumento. “Me siento usada por Dios. Se que este ser humano tiene posibilidades de nacer sana y quiero colaborar con ello”, dijo.

La evolución de la ciencia médica se ha convertido en una luz de esperanza para mitigar tantas dolencias, enfermedades y complicaciones.

La historia de Victoria de Jesús demuestra la inmensa capacidad y profesionalismo de los médicos venezolanos para llevar a cabo difíciles intervenciones.

Al mismo tiempo, es un ejemplo de entereza e impulso para miles de familias que se enfrentan al terrible drama de la enfermedad.

En palabras del padre de Victoria: “El amor nos lleva a luchar contra las más duras realidades”.

Hasta el momento, el feto se encuentra en buenas condiciones de salud, siendo posible una nueva transfusión intrauterina de acuerdo a su evolución.

Para la transfusión intrauterina es necesario….

Un ecógrafo de alta resolución que permita obtener una imagen visible del feto y sus movimientos.

Una aguja 22 G. y 25 G. de 12.5 centímetros de longitud. Este dispositivo es muy ligero para no lesionar al feto.

Personal bien adiestrado y una infraestructura adecuada para practicar el procedimiento.

Al finalizar la transfusión, se espera un lapso de 72 horas para evaluar la evolución del ser humano en desarrollo.

Atención mujeres con factor ORH negativo

Es indispensable que las féminas interesadas en tener hijos se realicen durante el control prenatal, los estudios pertinentes para determinar su grupo sanguíneo.

Si eres ORH negativo tienes el riesgo de presentar incompatibilidad sanguínea con tu futuro bebé.

En este sentido, es indispensable que 72 horas después del primer embarazo, la madre sea inyectada con el Rhogam. Se trata de una fórmula que protege al feto, sus glóbulos rojos, permitiendo su sano crecimiento.

Promesa de la medicina materno infantil

La doctora Rosmery Vázquez Lusinchi es Barquisimetana de nacimiento y corazón.

Egresada de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (Ucla) como médico cirujano y ginecólogo obstetra.

Emprendió sus estudios de postgrado fuera del país, obteniendo licencia de medicina materna y cirugía fetal en Inglaterra.

Realizó procedimientos médicos en Bélgica, Alemania y Estados Unidos. Tiene en su haber doctorado en Genética y Biología Celular.

Si desea comunicarse con la especialista puede hacerlo a través del correo electrónico: Rosmerylu@hotmail.com

Leído en: http://www.elimpulso.com

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