El fútbol no tiene límites, y es jueves  en horas de la mañana lo ha demostrado el Club Deportivo Lara en un partido amistoso realizado en las instalaciones del Estadio Metropolitano de Cabudare, frente a la escuadra del Norte Fútbol Club conformada por reclusos del Centro Penitenciario de Uribana en un encuentro lleno de hermandad, compartir y humanismo.

 

Como si se tratara de un partido oficial de campeonato, el equipo visitante pisó el gramado del estadio con un hermoso uniforme color azul donado por la gerencia del equipo larense en la que motivó a los reclusos a sentirse como un verdadero equipo profesional de fútbol.

 

A las 10 am se dio el pitazo inicial como parte de la labor social que cumple la Gerencia del club larense y más allá de un marcador de 7×2 a favor del CD Lara, los dirigidos por Carlos Eduardo Hernández compartieron en una mañana llena de sentimiento, encuentro y tolerancia, en donde el resultado no tuvo mayor importancia.

 

Anteriormente los rojinegros visitaron la sede del penitenciario como parte de una labor social que hoy nuevamente repiten sirviendo como escenario uno de los más grandes estadios de Suramérica. Los rojinegros probaron en su mayoría jugadores del equipo filial, donde pudieron anotar Johan Arrieche, Frank Piedrahita, Luis Figueredo, Yorman Suarez, Yurjary Freitez y Mauricio Chalar.

 

“Esto es positivo al ciento por ciento, cuando ellos se dan cuenta que son personas que están privadas de libertad pero que realmente son gente, eso se le está demostrando a ellos de que tienen oportunidad en la vida” declaró el Director del Centro Penitenciario de Uribana.

 

Uno de los momentos más significativos en el partido fue el encuentro entre Aquiles Ocanto y Charly Ocanto, hermanos pero separados lamentablemente por circunstancias de la vida. Dilcia Querales madre de “El Chino” Ocanto expresó: “Esto es algo extraordinario porque se rescata muchos valores, me siento satisfecha de haber logrado este encuentro. Los presos también son seres humanos, por lo tanto nos comprometemos a velar por ellos también. Por medio del deporte nos estamos uniendo”.

El conjunto azul no asistió al Metropolitano sólo de visita, querían ganar y tener un buen papel frente a un equipo profesional de fútbol, y tuvieron muchas oportunidades para conseguir un buen resultado, pero sus únicos dos goles logrados en el partido fueron suficientes para ellos en una actividad que sirvió para reflexionar por parte de todos los asistentes.

 

Al finalizar la actividad, se entregaron medallas para ambos equipos y reconocimientos para el recuerdo de esta actividad significativa para el fútbol nacional, el deporte en general y las políticas carcelarias del país.

 

Freddy Ortiz, recluso y también entrenador del equipo del Norte Fútbol Club se sintió agradecido por este encuentro con el equipo Rojinegro. “Nosotros recibimos la invitación para jugar aquí como si nos fuera llegado al corazón, todos los internos estamos agradecidos con toda la prensa, darle gracias a Dios y a los familiares que está aquí con nosotros y es que cualquier disciplina deportiva puede arreglar a una persona.”

 

El delantero neogranadino Mauricio Chalar estuvo feliz al ser parte de esta actividad: “Esto es importante, por la integración, se integra uno como jugador con la comunidad barquisimetana. Creo que es primera vez en el país que personas de la cárcel comparten con un equipo de fútbol profesional en un estadio como este, (…) esto demuestra que el fútbol está tumbando barreras.”

 

“La experiencia que vivimos hoy con el Club Deportivo Lara ha sido grande, porque nunca lo hemos logrado y ahora lo logramos por nuestro comportamiento. No somos antisociales, nosotros debemos regenerarnos otra vez y que nos den una oportunidad asistiendo al deporte” expresó Alexis Rodríguez recluso de Uribana.

 

El Comandante de la Guardia Nacional Bolivariana, Morales Medina, también expresó lo importante que es para los encarcelados este tipo de actividades: “Estas son iniciativas que tenemos que mantener y promover, sobre todo debemos incentivar en todas las autoridades para que sepan que esto es un proceso de humanización y que se debe sacar a la gente de los penales para que se distraigan y tener un mejor comportamiento en el penitenciario. El fútbol es el fútbol y une a la gente”.

 

El estratega Carlos Eduardo Hernández se sintió satisfecho al ser parte de esta actividad: “Muy bueno poder compartir con la gente que está privada de libertad, y es una experiencia grandísima y para ellos también, para la juventud, ya que hay muchos jóvenes en la cárcel. Todos podemos cometer errores en la vida y hay que superarlos. El fútbol es de otra dimensión, la felicidad de compartir con ellos y su familia eso no tiene precio”.

Más allá de lo que viven diariamente quienes se encuentran en este centro penitenciario, estas personas son seres humanos, más allá de hacer goles o patear balones, el fútbol es un lenguaje de unión. Nuevamente el fútbol triunfa como el deporte universal que derrumba las barreras y obstáculos que se pueden presentar en la vida, noventa minutos de libertad, noventas minutos de esperanza.

 

Leído en: balonazos.com